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Regulación del cannabis en España. Historia de prohibición e investigación


Regulación del cannabis en España. Receta cannabis. Médico cannabis

No hace mucho, el cannabis era explotado y aprovechado por sus propiedades medicinales. Hoy cada vez en más países de todo el mundo, el cannabis está siendo regulado para que los ciudadanos pueden beneficiarse de nuevo de sus múltiples propiedades medicinales.


Recientemente hemos sabido que una subcomisión del Congreso de los Diputados encargada de elaborar un informe valorando el uso del cannabis medicinal en España ha dado el visto bueno para seguir avanzando y ahora es turno de la agencia Española del Medicamento, quienes antes de que acabe el año 2022 deberán regular diferentes aspectos sobre su uso en nuestro país.


El cannabis existe desde hace millones de años y por ser una planta resistente, capaz de ser cultivada en diferentes climas, ha sido utilizada a lo largo de todo el mundo y épocas: en la zona de Mesopotamia, la antigua Grecia, Roma, Egipto, la India, Europa y América tras el colonialismo. Por sus efectos era utilizada con fines espirituales, religiosos y medicinales, mientras que por sus fibras era utilizada para la fabricación de textiles o papel y velas o cuerdas en la industria naval.


En la Edad Moderna la planta del cannabis es llevada a América donde se convierte en el principal motor económico de la región. Los agricultores de las primeras colonias británicas en América del Norte estaban obligadas a cultivar un porcentaje de sus tierras con cáñamo para ser exportado a Europa, imprescindible en la fabricación de velas y cuerdas para los barcos mercantiles que conectaban el mundo, además de para la fabricación de diferentes textiles y papel.


Primeros ensayos clínicos


Por aquel entonces el mundo occidental no sabía de los usos medicinales del cannabis hasta que en la primera mitad del s. XIX un médico irlandés, William Brooke O´Shaughnessy, quien tras emigrar a la India por trabajo pudo leer un artículo de la sociedad médica y física de Calcuta sobre el cannabis. Su curiosidad le hizo investigar y comprobar que la planta llevaba mucho tiempo siendo utilizada en la región tanto con fines medicinales como recreativos, todo lo contrario que en Europa “He sido incapaz de ubicar referencias del uso de esta sustancia en Europa”.


El doctor realizó los considerados primeros ensayos clínicos con el cannabis, primero con animales y después con humanos. Tras los estudios realizados, en el año 1839 publicó un artículo en la revista Journal of the Asiatic Society of Bengal Páginas 732-745 donde expuso los resultados de sus ensayos. Probó el cannabis para tratar el reumatismo, el tétanos y el cólera exponiendo que no había logrado curar dichas enfermedades con el cannabis pero sí afirmando que servía para aliviar los síntomas de muchos males, calmando y aliviando el dolor de dichas enfermedades y sofocando los espasmos musculares producidos por el tétanos o la rabia “quitando los horrores a la enfermedad”. En un ensayo sobre un bebé de 40 días que padecía convulsiones, según documentó, pasó de estar "cerca de la muerte" a "gozar de buena salud en pocos días", llegando a manifestar en este estudió que “la profesión ha ganado un remedio anticonvulsivo de gran valor”.


En la segunda mitad del s. XIX el cannabis ganó popularidad por lo que fue investigado medicinalmente en Europa, apareciendo así decenas de artículos en revistas científicas con estudios para restablecer ciclos del sueño, tratar la depresión, la ansiedad o la cefalea, entre otros.


A comienzos del s. XX el cannabis ganó mucha popularidad, tanto en Europa como en América, era cada vez más utilizado como estupefaciente y como analgésico. Pero había un problema pues los productos encontrados en el mercado, tanto aceites como flores, variaban mucho su composición y no se tenía en cuenta el porcentaje de sus componentes (desconocidos por aquel entonces), es decir, podías encontrar dos aceites de cannabis similares, uno de ellos con una concentración de THC 10 o 20 veces superior al otro produciendo así efectos impredecibles según el comerciante o la cosecha.


Estados Unidos comienza, el mundo le sigue


Hasta esa época los opioides y la cocaína podían obtenerse legalmente, pero empezaban a ser cuestionados pues aunque servían para tratar el dolor eran altamente adictivos por lo que acabaron prohibiéndose en el año 1924 en Estados Unidos, seguido en cascada por el resto del mundo. Poco después también en Estados Unidos el cannabis comenzó a ser cuestionado argumentando peligros potenciales similares a los de los opioides y la cocaína e iniciándose así una campaña gubernamental en su contra. En 1937 el cannabis fue declarado ilegal a pesar del rechazo de la Asociación Médica de Estados Unidos.


Al motivo de los efectos impredecibles que suponía consumir un aceite de cannabis u otro y los efectos psicoactivos que podía producir, la prohibición del cannabis parece deberse principalmente a dos motivos, por un lado una rivalidad entre cultivadores de cáñamo y madereros pues los primeros estaban ganando demasiada cuota y suponían una amenaza para los segundos. Por otro lado, la relación del cannabis con los hombres de color ya que el cannabis era utilizado principalmente por afroamericanos y sudamericanos quienes rivalizaban con los anglosajones por el poco empleo disponible durante la gran depresión, añadido a la cultura racista de la época.


Más adelante en 1961, la ONU bajo el asesoramiento de un político estadounidense, Harry J. Anslinger, y en contra de multitud de investigaciones científicas decidió encuadrar al cannabis en la categoría de narcóticos. Este hecho hizo que muchos países prohibieran también las investigaciones medicinales con la planta del cannabis.


Cambio de tendencia


A mediados de 1960 y a pesar de las prohibiciones sobre la investigación que había en tantos países, en Israel, el doctor Raphael Mechoulam consiguió aislar el CBD y el THC, y durante las dos décadas posteriores, el doctor y su equipo realizaron numerosos estudios demostrando tanto la eficacia del THC como del CBD y ayudando al conocimiento del cannabis y a su aceptación como planta medicinal.


Pocos años después, como vino la cascada de prohibiciones y criminalización, se desató otra de despenalización y recalificación del cannabis como medicamento. Comenzó en 1970 con los Países Bajos despenalizando el cannabis, más adelante en 1988 la Administración para el Control de Drogas en Estados Unidos reclasificó el cannabis como fármaco y a mediados de los 90 la Unión Europea permitiendo el cultivo de cáñamo con bajos niveles de THC. Recientemente, en el año 2017, la OMS ha asegurado que el CBD ni es adictivo ni tiene efectos nocivos sobre la salud recomendando a la ONU que sacase al cannabis de la lista de estupefacientes del año 1961.


¿Qué podemos esperar de su regulación en nuestro país?


Hoy, aceptada la planta del cannabis como medicinal, cada vez más países están regulando su uso pues al limitarse el porcentaje de THC (<0,2 en la mayoría de países) se limita también su efectividad para el tratamiento de síntomas en algunos problemas de salud donde se ha demostrado una mejor respuesta ante una concentración de CBD y THC con relación de 1:1, misma cantidad de CBD y de THC (un ejemplo es la esclerosis múltiple), algo imposible con la legislación actual.


Con la regulación del cannabis como medicamento en España pueden pasar muchas cosas siendo el resultado una incógnita, pero parece que saldrán nuevos productos al mercado bajo prescripción médica con una concentración de THC superior al límite actual para que pacientes con patologías concretas puedan beneficiarse de una manera más eficiente de los productos derivados del cannabis.